A partir de la pandemia, mi vida se partió en dos: hubo un antes y un después en mi carrera. Mientras muchas puertas se cerraban y el mundo se detenía, yo tomé una decisión valiente —decidí abrir la mía. En medio de la incertidumbre y el miedo, nació mi estudio de peluquería y spa capilar, un espacio que representa no solo un sueño largamente acariciado, sino también un nuevo comienzo.
Cada servicio que ofrezco es personalizado, porque creo firmemente que cada cabello cuenta su propia historia y merece una atención única. Además, trabajo con productos capilares exclusivos, seleccionados con rigor y amor para garantizar los mejores resultados. Pero más allá de lo estético, mi misión es crear una experiencia: un momento para pausar, respirar, relajarse y disfrutar de ti mismo
Desde aquel giro inesperado en mi vida, cada paso que he dado ha estado lleno de propósito, coraje y pasión renovada. Y hoy, mi mayor gratitud es poder compartir este espacio contigo.